viernes, 18 de abril de 2008

Tic.... tac....

Tic... Matea con su hijo y sus nietas. Ellas son su timón que lo mantienen en éste barco, que ha salido a flote una y mil veces. "Dignidad, mijitas", nos dice Fabián. "Ante todo, dignidad. A mis hijos y a mis nietos siempre intento inculcarles la dignidad".

Tac... Un olor a mierda venía del puente. La basura se acumulaba porque los camiones de deshechos no pasaban más por allí. A media cuadra, dos niños, de no más de cuatro años, correteaban entre ruedas y otros cacharros de metal oxidado. Tenían los pies y la cara llenos de costra. "¿Está mamá?" "No, se fue a la cárcel".

Tic... Unas cuadras más adelante, Nancy llamaba desesperada para tener una posibilidad de conseguir una casita. Le quemaron parte de su casa, amenazaron con hacerle daño a su madre y a sus hijos. Su esposo volvió con la oreja tajeada la semana pasada. Todo por no dejarse robar la moto que tiene para ir a trabajar.

Tac...
Fabián no podía trabajar porque se quebró la cadera. La pensión apenas alcanza para nada. Los trajes que heredó de su padre revelaban un pasado mejor. "¿Pensás que el asentamiento es un buen lugar para vivir?", le preguntamos.

Tic... "¡No!", el miedo de los ojos de Nancy lo dice todo. "Lo era antes, ahora vivimos con miedo". Mientras anoto sus respuestas, la cuñada la llama. Se van para su casa. El hijo menor no percibe del todo la gravedad de la situación. Su retardo no se lo permite. Juega con el perro.

Tac... "No sé, hay gente que hace que lo sea (el asentamiento como un buen lugar para vivir) y otros no", explica Fabián. Los relojes atosigan las paredes de la casa. De todos los tamaños, todos con las agujas estancadas en horas diferentes. Sólo uno tictaquea en hora.

Tic... Nancy apronta la poca ropa que tienen, besa a Roberto en la cabeza y contesta las últimas preguntas con la voz quebrada.

Tac... Para Fabián, sus nietas son lo primero, quiere la casa para ellas.

Tic... Son las 5pm. Fabián tiene todo el tiempo del mundo. Nancy se va. Los nenes siguen solos porque la madre no ha llegado de la cárcel.

Tac...

1 comentario:

Anónimo dijo...

Sin palabras te deja este relato de una sociedad que permite la exclusión y el desamparo de los que menos tienen...Sigamos tratando de mejorarla.Codo a codo.cbg